Barbijaputa: la lucha contra el machismo


Barbijaputa no es otra cosa que una chica andaluza que escribe, como no se cansa de repetir una y otra vez ante las repetidas teorías sobre su verdadera identidad. Desde hace algunos años su actividad principal es la de escribir. Escribe bajo seudónimo opinión en distintos medios y también ha editado dos libros: La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal (novela, Agulilar, 2016) y el ensayo MACHISMO: 8 pasos para quitártelo de encima (Roca Editorial, 2017).

Podéis leer los textos de Barbijaputa dos veces a la semana en eldiario.es donde tiene una sección fija. Igualmente también habla de feminismos en el programa de radio Carne Cruda. Barbijaputa también colabora con otras publicaciones como La Marea o Pikara Magazine. Escribe también de vez en cuando en su propio blog y está presente en las redes sociales twitter e instagram.


Lo primero, por favor, un par de líneas sobre usted. ¿Quién es y qué hace?

Soy una chica andaluza, estudié una cosa y trabajo de otra. Escribo cosas, casi todo sobre feminismo, aunque de vez en cuando también algún libro. Lo más impactante que puedo decir de mí es que me gusta madrugar.

 

La única foto conocida de Barbijaputa

 

¿Qué es una activista? ¿Se considera usted una?


Sí, lo difícil es no ser activista de algo. Ya sea online, offline, en conversaciones con tus amigas o en charlas en la panadería. Todo es política: lo que hablamos, lo que compramos, lo que hacemos. El problema es cuando hacemos activismo sin darnos ni cuenta, sin conciencia, porque suele ser negativo: activismo machista, racista, homófobo.

 

En caso de tener una parte activista, ¿nos la puede describir? ¿Cómo ‘hace’ usted política?


En mi caso tengo dos facetas, la online, donde escribo en algunos medios sobre feminismo y en redes sociales. Y la offline, que esa la tenemos todos: dónde compro y dónde no compro es ya activismo. En mi caso por ejemplo hago boicot a tiendas de ropa que fabrican en países del tercer mundo. También participo activamente en el boicot a Israel. Además de hacerlo, lo cuento siempre que se tercia la ocasión, y plantas en tu entorno la misma semilla que otra persona sembró en ti. El activismo en la comida (soy vegetariana) puede que sea el activismo que menos obstáculos me ha supuesto, al contrario de lo que pensé en un principio: pensé que sería más caro, más difícil de encontrar alternativas a la carne y el pescado… nada de todo eso era verdad, ser vegetariano es la cosa más sencilla y simple del mundo. Además de los motivos obvios (el abuso, la explotación gratuita e innecesaria de los animales), me movió también el hecho de que sólo la industria cárnica contribuya en un 18% al cambio climático.

 

¿Cuál es el estado de la igualdad en España en 2017?


La igualdad de género es tan precaria como cualquier tipo de igualdad. Otra cosa es que luego nos vendan desde la tele pública o partidos de derechas que va todo bien, que existe algo llamado “clase media trabajadora” y que todos y todas pertenecemos a ella, o que el Gobierno está muy volcado en acabar con la Violencia de Género.

 

¿Somos un país muy machista? ¿Mucho más que otros? ¿De una forma distinta que otros?


Hay unos países más machistas que otros, pero ninguno deja de ser machista. El machismo es siempre el mismo, lo que cambia es el grado de rechazo social al mismo, que hace que unos países tengan normalizada la ablación mientras otros han conseguido problematizar la violencia de género y que no quede en esa “violencia privada” en la que no hay meterse porque “ellos sabrán”.

 

¿Qué le parece el actual estado de los medios de comunicación tradicionales? ¿Tienen alguna responsabilidad en el estado del machismo?


El Estado tiene toda la responsabilidad. Es el que puede y debe crear un ley educativa sensibilizada con una lacra como el machismo (entre otras), cuya violencia contra las mujeres está considerada por la OMS como una pandemia. Es el que tiene el poder de legislar y también de controlar tanto el contenido en medios como en publicidad. Es quien tiene las herramientas y el poder de concienciar masivamente. Sencillamente no sabe cómo hacerlo porque está formado por machistas que hacen oídos sordos a las expertas.

 

Portada del último ensayo de la autora

¿Es usted un medio de comunicación?


No lo creo.

 

Usted escribe opinión, pero ¿se puede hacer periodismo desde el activismo, o habría que tener un posicionamiento previo más “neutral” ante lo que se reporta?

No es lo mismo hacer crónicas que hacer opinión. Si vas a tomar una posición neutra para opinar, ¿en qué se basa tu opinión? Una opinión nunca puede ser neutra, sería una crónica. Si no tomas parte por las personas oprimidas a la hora de opinar sobre el tema que les afecta, estás opinando a favor de los opresores. No creo que exista un punto, a la hora de opinar, que se considere neutro.

 

Usted escribe bajo seudónimo. ¿Qué riesgos tiene para usted el escribir y opinar de un tema como el que usted trata?

Muchos, en realidad. Si no escribiera con seudónimos, ¿de cuántos trabajos en el futuro me descartarían al leer lo que escribo? ¿Cuántos machistas hay dirigiendo empresas o en RRHH? Y eso por no hablar de mi integridad física, hace años que perdí la cuenta de las amenazas que recibo.

 

¿Cree usted que la tecnología nos puede ayudar a hacer política, a hacer democracia?


Creo que sí. Yo me he concienciado en muchos aspectos gracias a que puedo leer a otras personas en redes sociales, por ejemplo. Me han abierto la mente de la misma forma que espero estar haciendo yo con otras. Opiniones y experiencias que no encuentras en la mayoría de medios generalistas.

Cuanta de twitter de Barbijaputa

 

¿Qué puede hacer una persona para participar en la vida pública y mejorar la sociedad en la que vivimos, sin tener que pasar por partidos políticos y gobiernos? ¿Le parece algo efectivo? ¿Se puede hacer política sin partidos políticos?


Claro que se puede. Hay organizaciones de todo tipo que no están adscritas a ningún partido político, que de hecho son anti-estos-partidos, que abogan por otro sistema, realmente democrático. Y aun así, no hace falta formar parte de ninguna de ellas, hacemos política a cada paso. Con que convenzas a una persona de tu entorno en no comprar productos de mano de obra barata, que se pase al vegetarianismo, que no compre animales sino que los adopte, que se sensibilice con el lenguaje para hacerlo inclusivo, que… ya estás mejorando la sociedad, porque esas personas conseguirán también concienciar a otras. El problema es cuando nos negamos a salir del conformismo o de la rendición, es muy típico escuchar, por ejemplo, eso de “¿y qué consigues tú sola siendo vegetariana?” Gracias a mucha gente no soy yo sola, y cada vez somos más. Como no se consigue nada es preguntando cosas como ésa: te estás posicionando a favor del sistema sin darte ni cuenta.

 

Y yendo a lo personal, ¿qué consejo le daría a una persona que quiere cambiar la sociedad pero que nunca ha hecho nada activamente: se siente sólo, piensa que no puede, no se ve capaz, no sabría por dónde empezar, nunca se ha asociado, no ha protestado, etc…? ¿Qué le diría?


Si su entorno no comparte sus inquietudes, le diría que buscara información de iniciativas, organizaciones, grupos. Hay movimiento en todos sitios, si no offline, lo hay online. Puede empezar en un grupo de FB, por ejemplo, y poco a poco ir conociendo a otras personas y otros lugares: desde bares donde un día a la semana se hacen coloquios (como en el pueblo donde viven mis padres, un sitio minúsculo en Andalucía) hasta asociaciones o movimientos ciudadanos. Gente y lugares hay, pero depende de dónde vivas es más complicado encontrarlo. Tampoco descartaría emprender una misma algún tipo de actividad o de charlas, organizar algo pequeñito, invitar a gente de otros pueblos, o del tuyo, a que participen, que expongan, que compartan. Puede que al principio sean pocos, puede que te encuentres con que va sólo una vecina, pero eso no es motivo para desistir, al revés.

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