Mis experiencias con la Comisión de Deontología del Periodismo de la FAPE: quejarte, cuando te dejan


En este post hablo de mis relaciones con la FAPE, Federación de Asociaciones de Prensa de España y de su Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo, órgano encargado del autocontrol deontológico de la prensa

La FAPE, Federación de Asociaciones de Prensa de España, es el organismo encargado de velar por el cumplimiento de unas muy mínimas reglas deontológicas en el ejercicio del periodismo en España. Para ello tiene un organismo llamado Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo que es el encargado del “autocontrol deontológico interno de la profesión periodística.”

 

La FAPE determina una serie de principios que regulan el ejercicio de la profesión periodística en un código deontológico propio aprobado en el año 1993 y revisado en 2017. Aquí lo tenéis.

Además del código deontológico, la Comisión de Deontología tiene un reglamento que regula su funcionamiento.

En principio suena todo bien, si alguien tiene una queja por informaciones o actuaciones derivadas del ejercicio de la profesión periodística, tiene un lugar donde ir a quejarse (o no, como veremos más adelante) Pero hay algún que otro problema. El primero es el propio concepto de un organismo que va a ‘evaluar’ las noticias. Sobre esto tengo sentimientos encontrados. Como ciudadano soy muy crítico con muchas noticias e incluso con algunos medios en concreto, que, a mi entender, se dedican exclusivamente a desinformar, a mentir y a publicar publicidad encubierta. Frecuentemente ‘denuncio’ en redes sociales titulares o artículos que yo entiendo que son falsos o que manipulan o lo que sea. Pero yo soy un ciudadano. No un organismo ‘oficial’. Y no tengo claro que un organismo de este tipo tenga que entrar en valoraciones de los contenidos de las noticias. Y mi otro gran problema es el cómo lo hacen, admitiendo o no tu queja de forma arbitraria. Se supone que tienes que estar directamente afectado por la publicación, pero también hay excepciones si el caso es de interés general, o de ‘alarma o escándalo social’, como ellos dicen, pero esto no está nada claro. Podríamos hablar de otros temas, como la poca agilidad en el proceso: todo se hace por vía postal y en papel impreso, pero no son importantes.

En los últimos años he interpuesto dos o tres quejas que no han servido de mucho. Mi primer gran problema con este sistema es el caso de la ya mencionada “legitimación activa” para poder denunciar.

Como me han contestado alguna vez:

El denunciante no invoca vinculación alguna con los protagonistas del reportaje en tela de juicio ni con las imágenes que lo ilustran, compareciendo ante esta Comisión de Arbitraje en su propio nombre y sin representación alguna, al parecer como ciudadano sensible al respeto a los derechos fundamentales de cualquiera, actitud encomiable por su altruismo pero que, en principio, muestra por sí misma que no le afecta para bien o para mal lo que se publica en el diario madrileño, dicho sea en román paladino. Carece por tanto su denuncia del requisito de admisibilidad que se conoce con el nombre de legitimación activa.

No puedes quejarte si no te afecta. También es verdad, que de vez en cuando, con un criterio no del todo claro, admiten a trámite quejas de alguien no vinculado a la noticia:

Sin embargo, siendo esto así, la Comisión podrá conocer de las quejas que, aun cuando fueren formuladas por quien no esté directamente afectado, tengan por objeto supuestos de alarma o escándalo sociales (arts. 9º del Reglamento, párrafos 1, 3 y 7).

Aquí podéis leer de nuevo el Reglamento de la Comisión. Curiosamente en tal reglamento no puedo encontrar en el Art. 9 un párrafo 7

Os dejo aquí algunas de las quejas que he presentado. Al final del post tenéis el link a otra que he puesto con motivo de la cobertura del atentado de Barcelona de agosto de 2017 y que voy a tratar en otro post.


DIARIO LA RAZÓN ENSEÑAR CARAS DE PERSONAS DETENIDAS.

 

Un día de abril de 2014, el Diario La Razón nos sorprende con esta portada:

Portada del diario La Razón del día 5 de abril de 2014

Más allá de la ética de publicar las caras de -todavía presuntos- delincuentes, resulta que el señor de la derecha de la gorra blanca. No tenía nada que ver con el asunto. Y claro, tampoco fue detenido.

Ante el revuelo mediático y social montado, denuncia de la víctima incluída, La Razón rectificó. Y aprovechó esta rectificación, como no, para publicar la foto del joven detenido.

 

En este caso, aunque yo no estaba directamente relacionado con la noticia, y alabando mi altruismo, la FAPE sí decide admitir la queja. Y no ve vulneración de los artículos 4 y 5. Leed la resolución del PDF de arriba. A mí me parece muy interesante.


FOTOPERIODISTA FALSAMENTE IDENTIFICADO COMO POLICÍA.

Esta otra queja la puse en defensa de un compañero fotoperiodista falsamente acusado de ‘ser un Mosso de Esquadra espiando en Madrid’. Esta información, entre otras cosas, ponía en peligro la integridad física del compañero. El Medio que lo publico es uno llamado ‘Periodista Digital’, dirigido por un señor de nombre Alfonso Rojo.

Aquí tenéis el vídeo que acompañaba a la noticia:

 

En este caso, la FAPE dictaminó que se trataba de un ‘grave error’ y también me avisaba sobre mi falta de legitimidad para protestar. Aquí tenéis la queja y la contestación:


Aquí podéis consultar otra queja que hice a la FAPE a raíz de la cobertura del atentado de Barcelona en agosto de 2017 por parte de algunos medios de comunicación. Es realmente de mucha gravedad.

Tras esta última del otro post, he dejado de enviar quejas a la Comisión.

Deja un comentario