Esther Arizmendi: al frente del Consejo de Transparencia


Entrevista a Esther Arizmendi, Presidenta del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, organismo responsable de la vigilancia del cumplimiento de la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Púbica y Buen Gobierno

No conozco personalmente a la Sra Arizmendi pero su fama la precede. Uno de los problemas que algunas organizaciones de la sociedad civil y personas (entre las que me encuentro) detectamos en la Ley de Transparencia es el nombramiento del presidente del Consejo por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Esto compromete la independencia del organismo. Pero desde la creación del Consejo y el nombramiento de la Sra Arizmendi como su presidencia puedo dar fe (y creo que es una opinión generalizada) el Consejo está funcionando de una forma absolutamente independiente, cosa que hay que agradecer a su Presidenta. Aún así, esperemos que esta carencia en la Ley se corrija próximamente junto con otras detectadas por la Coalición Proacceso.


Lo primero, por favor, un par de líneas sobre usted. ¿De dónde viene? ¿cómo ha acabado en el Consejo de Transparencia?

Desde que era estudiante de derecho siempre mostré predilección por el derecho público y, en concreto, por el derecho administrativo. Parece raro el camino elegido viniendo de familia de jueces y magistrados desde hace generaciones, pero nunca me he arrepentido.
Al acabar la carrera en los años 80, entre movida y movida, algunos estudiantes preparamos oposiciones porque el mercado de trabajo era complejo. Yo aprobé tres. Una me especializó en Técnico de Administración Local, que son las venas del Estado: con sus 8124 municipios, sus diversidades, sus carencias… es necesario conocerlos porque sin ellos no hay avance posible. Mi destino fue en Talavera de la Reina y para mí fue una experiencia muy valiosa.

Después, el siguiente paso: las Comunidades Autónomas. Era la puesta emergente con una Constitución casi recién aprobada, con todo por hacer, con la posibilidad de olvidar y dejar atrás los vicios de tantos años y de crear cosas nuevas. Fui Técnico en Valencia del Cuerpo Superior durante muy poco tiempo porque en pocos meses aprobé las oposiciones de Técnicos de Administración Central y comencé a trabajar para los servicios centrales.

Este paseo por las Administraciones españolas me dio la capacidad de conocer mucho de un tema tan complejo como es el mundo administrativo, sus fortalezas y debilidades. Ahora solo quedaba especializarme.

Pienso que todo buen servidor público debe conocer, además de las leyes escritas, las leyes no escritas de la organización y para eso hay que especializarse en recursos humanos y presupuestos.

Tras 30 años surgió la oportunidad de trabajar en algo muy nuevo, muy técnico y que no voy a decir que es el futuro porque ya es el presente: la administración electrónica. Me pareció un reto casi imposible. Pero allí, en la Dirección General de Modernización Administrativa, Procedimientos e Impulso de la Administración Electrónica, hicimos un proyecto novedoso, vanguardista, capaz de generar muchos cambios, muchos ahorros y dar un paso hacia adelante, ¡por fin! en una administración decimonónica, que empezaba a estar apolillada.

Acabada la etapa allí, el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno fue como una luz en mi carrera. Será mi último puesto, será el recuerdo que deje de toda una vida de trabajo independiente, donde de verdad he creído que vale la pena trabajar para la ciudadanía si con ello cambias y mejoras las cosas.

 

¿Cómo le explicaría -en lenguaje simple- a un ciudadano que es la Ley 19/2013 de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno?

Le diría que la ley de transparencia crea un derecho que convierte a las administraciones públicas en depositarias de la información pública, que ya no es suya sino tuya, y a ti te permite acceder a ella, sin dar explicaciones, solo por ser ciudadano o ciudadana y querer mejorar la democracia participativa.

Me gustaría que se hubiera explicado más, que se hubiera invertido en dar a conocer a la ciudadanía que existe una ley que les permite saber cómo se toman las decisiones que les afecta, cómo se gasta el dinero de sus bolsillos, que se puede exigir al responsable las consecuencias de sus actos, participar en la gestión de lo público,… Y todo con un simple escrito gratis, ágil, rápido y con un organismo independiente, el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, que va a defender sus derechos hasta los tribunales.

 

¿Tenemos una buena Ley de Transparencia? ¿Nos podría detallar lo que le parece lo mejor y lo peor de esta ley?

Tenemos ley de transparencia, lo cual ya es algo a celebrar. Éramos el único país europeo, junto con Malta y Chipre, que carecía de esta ley.

La ley es buena, ha recogido innovaciones del entorno. Por ejemplo, es la única ley europea que tiene a la Casa Real sometida a transparencia en sus actos administrativos. También incluye a los partidos políticos en la obligación de publicidad activa. Sin embargo, no es perfecta. Falta dar al órgano independiente facultades de inspección y sanción por incumplimiento de la ley. El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno es el único regulador que no tiene sino la fuerza moral para obligar el compromiso de transparencia.

Falta creer de verdad que la transparencia no es un gasto sino una inversión, que todos ganan con la transparencia: gobiernos, ciudadanos, empresas, organizaciones,… La crisis de confianza que hay en España ahora mismo necesita acciones contundentes en esta materia. No es cierto que lo único que importa es la economía; también importa la credibilidad, la ética pública, la regeneración democrática y las instituciones comprometidas, ya que con ello está demostrado que vendrá también el progreso económico, la integración social y el avance democrático.

 

¿Le parece que la ciudadanía conoce ya los portales de transparencia y el derecho de petición de información y lo usa, o es solo una minoría? ¿Qué se podría hacer para mejorar esto?

La ciudadanía no lo conoce. En el último informe que publicó la AEVAL a partir de un estudio conjunto con el CIS1, se demuestra que es muy poco conocido y eso es muy grave.

Yo hubiera anunciado esta ley a bombo y platillo, porque es una gran noticia. Hubiera colocado pancartas en todas partes, hubiera realizado tutoriales para su comprensión y facilitado que los/las funcionarios/as ayudaran a la implantación de la ley en todos los organismos públicos y en todos los sitios donde la concurrencia es masiva. Hubiera hecho cursos de sensibilización para empleados/as públicos/as y también hubiera implicado a todos los/las directivos/as. No hubiese parado, en estos dos años y nueve meses, de hablar, facilitar y compartir hitos de transparencia todos los días. Pero no como un mantra en el que se envuelven los discursos de forma enervante sino con compromisos concretos. Muchas han sido las ocasiones y muchas las necesidades, no podemos optar por la tibieza.

Actividad del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno

¿Ayuda la transparencia a la Democracia? ¿Es la solución de todo? ¿Más transparencia acabaría con la corrupción?

Claro que ayuda a la democracia, es uno de los vectores más importantes para el avance democrático. La ciudadanía ya no está dispuesta a que se gobierne con lo suyo sin ella, suena casi a despotismo ilustrado. Los países más avanzados en democracia lo son también en transparencia. Por ejemplo, Suiza, goza de transparencia desde 250 años y ya no hace falta recordar que es un derecho porque se ejerce con normalidad todos los días.

La equivalencia: “a mayor transparencia, menor corrupción” se da inexorablemente. Por desgracia, no es el remedio para todo, hace falta mucho más: compromiso político, buenas leyes y, por supuesto, impulso ciudadano. Tenemos la obligación de exigir participando y ese paso todavía no se ha dado.

 

¿Qué le parece el fenómeno de las filtraciones? ¿Qué opina de organizaciones como WikiLeaks o Fíltrala en España?

Si hubiera más transparencia no harían falta filtraciones. Lo que no cabe duda es que en esta sociedad de la observación antes o después las cosas acabarían saliendo y sería mucho mejor antes: con información exacta, veraz y generando confianza.

Le pediría que nos nombre un organismo que desde el principio ha adoptado las prácticas previstas en la Ley 19/2013 y las ha implementado correctamente y a buena velocidad y otro que por contrario no lo esté haciendo tan bien.

Hace poco el Consejo puso en marcha la primera evaluación del cumplimiento de la ley que afectó a los organismos constitucionales y de relevancia constitucional, el resultado puede consultarse en nuestra web. En general la Ley se va cumpliendo ¡faltaría más! Ahora interesa pasar del cumplimiento por obligación a la transparencia voluntaria. En el cuadro de los resultados de la evaluación2 se puede ver que el Consejo General del Poder Judicial ha hecho un esfuerzo importante.

El problema fundamental radica en los municipios, en los que no hay ni medios, ni formación, ni personal capacitado y donde la implantación va siendo más lenta.

 

¿Qué hace el Consejo de Transparencia? ¿Para qué sirve? ¿Es independiente de presiones y control por el Gobierno y/o otras instituciones?

El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno es el organismo encargado de dos cosas muy importantes: primera, vigilar el cumplimiento de la ley; y segunda, impulsar la nueva cultura de la transparencia.

La primera mejorará con el tiempo, las tecnologías y los recursos. Pero la segunda, impulsar la nueva cultura de la transparencia, es más compleja. A las personas de mi generación siempre nos dijeron que preguntar era de mala educación y parece que eso se ha hecho norma y hay un cierto temor reverencial a querer saber más cosas de las que te dicen o te muestran. Hoy tenemos que proclamar y enseñar desde la primera infancia que preguntar, querer saber y hacer escrutinio de lo que nos concierne, es de buenísima educación. El Consejo está convencido de que hay una clave importante en la formación reglada y por eso ha hecho un convenio con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para que la transparencia sea una asignatura más en la formación de nuestros hijos.

El Consejo es independiente porque así lo dice la ley, porque así lo exige su presidenta y porque así lo sienten todos los que trabajan en el mismo. Es cierto que puede ser un organismo incómodo en ocasiones. Sin embargo, no puedo quejarme del respeto y la no inferencia en los asuntos de nuestra competencia, aunque algunas veces no haya gustado o no se comparta nuestro criterio.

Sede del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno

¿Cuál es el estado de los portales de transparencia de las instituciones? ¿Ofrecen la información adecuada? ¿Se van implementado bien? ¿Garantizan el derecho de los ciudadanos a acceder a la información pública que la Ley 19/2013 les reconoce?

En la memoria que estamos terminando y que publicaremos en nuestra web, se presentará la evaluación, a través de la metodología propia del Consejo (MESTA), del grado del cumplimiento de la ley por el Portal del Gobierno y por los distintos ministerios.

Adelantando un poquito, el resultado de la media es un bien. Para mí es insuficiente, hay un amplio margen de mejora y estamos dispuestos a colaborar para que sea una realidad en pocos meses.

En cuanto a la garantía del derecho, el Consejo tiene una bandera levantada desde el primer día como llamada de atención, porque la exigencia de firma electrónica avanzada para el ejercicio del derecho de acceso, en opinión de esta institución no garantiza el derecho de todos los ciudadanos. En España no todo el mundo tiene ordenador, firma electrónica, ranura en su portátil, y ¿qué hacemos con los extranjeros y los residentes fuera de España? Cuando contamos a nuestras colegas internacionales que hay esta gran barrera no dan crédito y hasta la defensora del pueblo calificó el requisito como elemento disuasorio.

Leemos frecuentemente que distintas instituciones no atienden los recursos estimados por el Consejo y no entregan la información al peticionario. También hemos leído que en algunas ocasiones Ministerios como el de Hacienda se han negado a contestar las peticiones y la cosa ha acabado en un proceso contencioso administrativo. ¿Por qué pasa esto? ¿Cuál es la posición del Consejo? ¿Llegaremos a conocer esas informaciones a las que tenemos derecho?

Esto es relativamente cierto, las resoluciones del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno son ejecutivas y se cumplen, si bien, nos falta la capacidad de sanción para no tener que hacer ningún esfuerzo en recordar los actos de obligado cumplimiento.

En cuanto a los recursos judiciales (contenciosos-administrativos) ha sido una sorpresa para el organismo. En el año 2015 hubo dos recursos; en el 2016, veintisiete; y en el 2017 se ha convertido en algo ya estructural, llevamos ya veintidós.

Esto no lo tenía previsto el legislador. De hecho, no estaba reflejado en nuestro presupuesto abonar este tipo de acciones: no tenemos dinero adscrito, no tenemos representación de la abogacía en caso de conflicto, por lo cual tenemos que acudir al pago de abogados privados y llevamos gastados ya en estos dos años 45.100 € que en realidad deberían haber sido invertidos en transparencia.

Para algunos organismos es casi un hábito recurrir a los tribunales para otros es una forma de eludir el cumplimiento de la ley. También para todos es una sorpresa crear un organismo regulador, darle competencias para interpretar la ley en vía administrativa y para velar por su cumplimiento, y luego no aceptar sus resoluciones.

Pero como a todo hay que buscar una parte buena o por lo menos comprensible, podemos decir que los Tribunales van sembrando con sus sentencias valiosísimos conceptos a favor de la transparencia, su obligatoriedad, lo excepcional de los límites y la obligación de su cumplimiento.

 

¿Qué puede hacer una persona para participar en la vida pública y mejorar la sociedad en la que vivimos, sin tener que pasar por partidos políticos y gobiernos? ¿Le parece algo efectivo? ¿Se puede hacer política sin partidos político?

Claro que se puede participar, más que hacer política lo que nos corresponde es hacer ciudadanía responsable, uno de los elementos fundamentales de la ley de transparencia es su capacidad de fiscalizar la actividad pública.

Hay muchas cosas que han ocurrido que, si remotamente se hubiera pensado en que podían salir a la luz, jamás se hubieran hecho.

Jeremy Bentham dijo hace mucho tiempo: “Cuanto más te observo, mejor te comportas” y eso lo podemos hacer todos. Lo debemos hacer ejerciendo el derecho de acceso, aunque solo sea porque se sienta el peso de la mirada ciudadana sobre la responsabilidad pública.

 

Y yendo a los personal, ¿qué consejo le daría a una persona que quiere cambiar la sociedad pero que nunca ha hecho nada activamente: se siente sólo, piensa que no puede, no se ve capaz, no sabría por dónde empezar, nunca se ha asociado, no ha protestado, etc…? ¿Qué le diría?

Que espabile, que los cambios siempre han venido de la sociedad a las instituciones, que si no tomamos conciencia de 2+2+2 se puede convertir en 2 elevado al cubo, no avanzaremos suficiente. A veces esas actitudes son sencillamente falta de compromiso, otras veces pura inercia, otras veces son comodidad. He dicho el múltiples ocasiones que el deporte de los españoles es la crítica y ha llegado el momento de pasar de la crítica a la acción.

 

¿Cree que la actual legislación es suficiente para la lucha contra la corrupción y el desarrollo de una sociedad democrática? ¿Qué desearía en un futuro que se regulase? ¿Cómo?

No es suficiente, los casos de corrupción siguen apareciendo. La justicia tiene que actuar de forma rápida y contundente, la sociedad no puede seguir conformándose, hay que perder el miedo a decir la verdad y solo así se podrá fortalecer la democracia y las instituciones.

Me gustaría que se regulasen los temas fiscales y las responsabilidades de los corruptos. Me gustaría que se fortalecería la transparencia y sí, es verdad, tengo que reconocer que ha habido un avance. De hecho, estamos viendo el lamentable desfile de altos cargos que han usado lo público para demoler los pilares de la democracia.

 

Si hay algo que quiera agregar…

Quiero llamar a toda la ciudadanía a la vigilancia positiva, a la participación activa, a la denuncia, a la petición de información, a la búsqueda de la verdad porque solos no se avanza y juntos somos toda una sociedad a la que se le ha dado un instrumento para cambiar las cosas. ¡Levántate del sillón! Adelante, ¡vamos!

 

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