José Muelas: cabalgando con la Brigada en pos de justicia


Entrevista a José Muelas, abogado y Decano del Colegio de Abogados de Cartagena. Uno de los promotores de la Brigada Tuitera y el movimiento #T contra la Ley de Tasas y a favor de una justicia funcionante e independiente.

José Muelas es lo que entenderíamos por un señor serio. De cierta edad ya, abogado, siempre de traje, Decano de un Colegio de Abogados… Pero es también una de las personas más apasionadas y dinámicas que he conocido. Siempre poseído de un ardor adolescente, José y un pequeño número de juristas han iniciado uno de los movimientos activistas más interesantes de los últimos años. Se trata de la Brigada Tuitera, un conjunto muy numeroso y transversal de juristas que luchan por tener una justicia decente en España. Su manifiesto por la justicia es un texto con el que no se puede no estar de acuerdo. Su primera campaña, una contra la ley de tasas y de nombre: #T ha sido un éxito y es un caso de estudio, tanto a nivel de redes como de lobby como de eventos.


Lo primero, por favor, un par de líneas sobre usted. ¿Quién es y qué hace?

La pregunta es difícil, soy abogado y ejerzo la profesión libremente; pero también soy muchas otras cosas que sería largo contar. En este momento soy el decano del Colegio de Abogados de Cartagena y por eso Consejero en el Consejo General de la Abogacía Española. Suena bien pero en realidad no es gran cosa.

 

José Muelas

¿Qué es un activista?
¿Se considera uno?

No me considero un activista; sí considero que nadie me representa mejor a mí que yo mismo y que hay cosas que, si las puedo hacer por mí mismo, no tengo por qué dejar que las hagan otros. No quiero dejar mi futuro en manos de personas que ni me representan ni me ofrecen ninguna confianza, de forma que, al final, trato de influir en la medida de mis posibilidades en las decisiones que me van a afectar. Esto hace que a veces me enrede en acciones micropolíticas y que al final parezca eso que llaman activista pero en realidad no soy más que una persona que trata de experimentar y agotar todos los cauces de participación política.

 

En caso de tener una parte activista, ¿nos la puede describir? ¿Cómo ‘hace’ usted política?

Yo hago política detectando objetivos que me parece sensato conseguir o normas que me parece pertinente derogar. A partir de ahí trato de contar al máximo número posible de gente lo que pienso y persuadirles para que llevemos adelante acciones concretas. Movilizar grandes grupos de personas es ahora mucho más fácil gracias a las redes sociales, sobre todo si se comparte un objetivo claro y definido. A partir de que el enjambre se pone en marcha procuro observar y estudiar las dinámicas para tratar de aprovecharlas en ocasiones posteriores.

 

¿Cómo le parece que está la justicia actualmente en España?

Lamentable. No sé realmente si es justicia o tan solo un trampantojo de justicia.

 

¿Nos puede explicar que es la campaña #T? ¿Cómo surge? ¿Qué temas trata?

Un ministro de infame recuerdo, Alberto Ruíz Gallardón, logró atentar al mismo tiempo contra todo lo que un ciudadano puede pedir a su administración de justicia…

– Que sea independiente y no esté controlada por partidos políticos u otros grupos de interés.
– Que cuente con los medios precisos para poder llevar a cabo su trabajo.
– Que sea cercana a los ciudadanos.
– Que no esté sometida a precio o tasa.

… y como tal infamia no se podía tolerar hubimos de ponernos en marcha y presentar batalla.

Todo ello fundado en la convicción de que no existe más antídoto contra la corrupción que la justicia y que no saldremos del estado de corrupción que ahora impera hasta que contemos con una justicia digna de tal nombre.

Como la situación generada por Gallardón ha continuado merced a su sucesor Catalá, las actividades de la Brigada también han continuado.

 

¿Quién ha tomado parte en la campaña? ¿Qué tipo de nexo tenían los participantes?

En general juristas (jueces, abogados, procuradores, secretarios judiciales) pero también personas ajenas al mundo de la justicia y preocupados por el estado de corrupción imperante: muchas personas provenientes del campo de la informática y muchos ciudadanos en general. La realidad es que el nexo de unión de todos eran las redes sociales.

 

¿Nos puede contar algún hito de la campaña # T?

Para mí tuvo una enorme carga simbólica ver votar al pleno del Congreso en la pasada legislatura la aprobación de la tramitación de la la ley de derogación de las Tasas Judiciales por el 100% de los votos y con los miembros del gobierno huidos de la cámara por no presenciar aquel varapalo. En esa sesión Ciudadanos, PSOE y Podemos agradecieron su trabajo públicamente y desde la tribuna a la Brigada Tuitera y reconocieron que ese proyecto de ley era obra suya principalmente. Luego se disolvieron las cámaras y no pudo tramitarse la ley pero ese momento tuvo para mí una fuerte carga simbólica y me hacía pensar en cuánto podría hacerse si se movilizase toda la inteligencia colectiva que hay en nuestro país en vez de descansar sobre la restringida inteligencia de pequeños grupos de poder.

 

¿Y algo que piense que se ha hecho muy bien y algo que piense que se ha hecho mal en la campaña #T?

Muy bien la generación y movilización del enjambre, mal quizá la falta de un necesario andamiaje pero confiamos en la auto-organización.

 

La campaña #T ha hecho un uso intensivo de nuevas tecnologías, ¿cree usted que la tecnología nos puede ayudar a hacer política, a hacer democracia?

Son definitivas. La democracia que conocemos en 20 años no existirá más. Hoy un ciudadano puede conocer en tiempo real la tramitación de leyes que le afectan y puede apoyarlas o cuestionarlas en tiempo también casi real. Estos ciudadanos, con una preparación en sus campos de respectiva especialización infinitamente superior a la de sus representantes, pueden someter a crítica esas leyes y ser al mismo tiempo prescriptores del resto de la población. Esto significa que podemos mejorar enormemente el funcionamiento de nuestros órganos legislativos, hacerlos más participativos y al mismo tiempo hacer que su producción legislativa sea de una calidad infinitamente mayor que la actual. Las acciones micropolíticas se van a multiplicar en los años venideros como forma estándar de participación política y el voto electrónico se irá abriendo paso al mismo tiempo. Las tecnologías de la información van a cambiar nuestro sistema político de forma aún más radical de lo que la imprenta cambió el sistema político de su época.

 

 

¿No deberían ser los operadores judiciales y tal vez en especial los cargos como el suyo, Decano del Colegio de Abogados de Cartagena neutrales en estos temas, está bien que protesten?

Peor es que aplaudan bobaliconamente las barrabasadas que se han cometido en los últimos años con la justicia. Le pongo un ejemplo: tras 21 años los abogados de oficio de zona ministerio siguen cobrando las mismas miserables cantidades que en 1996. ¿Es ello responsabilidad sólo de los ministros que han ocupado el cargo? ¿O es aún mayor la responsabilidad de quien, diciendo representar a los abogados, ni una sola vez a dejado oír su voz con el necesario tono de firmeza?

No se puede representar a un colectivo y no protestar frente a quien lo maltrata.

 

¿Cuál es el futuro de la campaña #T?

Proseguir en la consecución de estos fines en torno a los cuales se ha alcanzado de forma natural un consenso notable.

Acto de la campaña #T en el Ayuntamiento de Madrid. [Foto: Confilegal]

 

¿Qué puede hacer una persona para participar en la vida pública y mejorar la sociedad en la que vivimos, sin tener que pasar por partidos políticos y gobiernos? ¿Le parece algo efectivo? ¿Se puede hacer política sin partidos políticos?

Una persona lo primero que ha de hacer es ponerse en pié y hablar. Ese es el primer gesto imprescindible del zoon politikón. Ese gesto de ponerse en pié y hablar ahora es extremadamente sencillo.

Cuando alguien me dice que poner un tuit es muy poco o que colocar un post no sirve para nada les recuerdo las historias de mi amigo Eladio Lidón o del portugués Herminio da Palma Inacio, personas que arriesgaron su libertad por repartir unas cuantas octavillas pidiendo elecciones libres en la España de Franco o en el Portugal de Salazar. Si mi amigo Eladio o Herminio da Palma oyesen que hoy en día con un tuit se pueden alcanzar a decenas de miles de personas insultarían a quienes no usasen esos medios para hacer política. Ellos perdieron su libertad por repartir unas pocas octavillas ¿y ahora alguien va a decir que tratar de persuadir a miles o decenas de miles de personas es inútil? Inútil es poner gatitos en la red.

Naturalmente que la política no puede ser solamente activismo de sofá, pero no debe despreciarse su fuerza, el refinamiento de acciones lejos del teclado (AFK) y su coordinación con este slacktivism puede dar resultados magníficos.

Sí, se puede hacer política al margen de los partidos y la participación de los ciudadanos en política en los próximos años irá en aumento. El peligro, o al menos uno de los peligros, se encuentra en la titularidad privada de redes sociales y plataformas y esto es algo que debiéramos tomarnos muy en serio.

 

Y yendo a lo personal, ¿qué consejo le daría a una persona que quiere cambiar la sociedad pero que nunca ha hecho nada activamente: se siente sólo, piensa que no puede, no se ve capaz, no sabría por dónde empezar, nunca se ha asociado, no ha protestado, etc…? ¿Qué le diría?

Que escriba sus sueños y que los comparta, le sorprenderá saber que ahí afuera hay decenas de miles de personas que probablemente han soñado lo mismo que él y están dispuestos a trabajar por ello.

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