La Escalera: tejer relaciones entre las comunidades de vecinos


En este post vamos a hablar de La Escalera, un proyecto comunitario que busca poner en común a los vecinos y vecinas en sus propias comunidades.

La Escalera es un proyecto que tiene como objetivo principal facilitar el encuentro y fortalecer las relaciones entre las vecinas y vecinos de un mismo edificio. Se trata de una iniciativa muy peculiar, porque a diferencia de la mayoría de las experiencias que aquí recogemos, ésta pone el ojo en un ámbito de la vida que se queda fuera del espacio público, como son las comunidades de vecinos. Pasamos del espacio privado que es nuestra casa al espacio público que es la calle sin pensar que en medio hay un espacio común que podemos aprovechar. Además, en vez de asociarlo, como suele pasar, al malestar generado entre los vecinos (véase el éxito de series como Aquí no hay quien viva o La que se avecina en España) La Escalera trata de darle la vuelta a esta situación y utilizar este espacio como un lugar de socialización y de apoyo mutuo.

Cartel de la Escalera.

La impulsora de esta iniciativa es Rosa Jiménez (al final de este post encontrarás los enlaces a la entrevista que le hicimos), investigadora social en el ámbito de los cuidados, con formación como técnica socio-sanitaria y auxiliar de enfermería. La idea que originó la Escalera surgió ligada a la pregunta ¿qué se le puede pedir a una comunidad de vecin@s? en el contexto del grupo de investigación sobre los cuidados de Medialab-Prado, en el que Rosa participaba. Ella lo define brevemente como “un dispositivo de intervención en las comunidades de vecinos […] destinado a, primero, provocar una reflexión; segundo, provocar un extrañamiento o una incomodidad ante esas prácticas tuyas de apretar el paso para subir sola en el ascensor, que te preguntes por qué”.

El funcionamiento es muy sencillo. Se trata de colocar un cartel en el portal (el que podéis ver más arriba en este mismo post) que explica la dinámica. Se colocan unas pegatinas en los buzones en las que se escriben lo que uno ofrece o necesita, los ejemplos que el propio proyecto pone son “comparto wifi”, “te subo las bolsas de la compra”, “te riego las plantas” y “te invito a un café”.

Tal vez fue por su sencillez, o porque dio en el clavo en una necesidad que tenemos todos -sin saberlo-, o por las dos cosas, pero la iniciativa se viralizó a una velocidad de vértigo. “Nuestra intención era llegar a cinco comunidades en aquel entonces y acabamos llegando a 30 porque aquello se volvió muy loco. Publiqué lo que acabo de comentar [refiriéndose al material del proyecto, el cartely las pegatinas] en mi cuenta personal de Facebook, sinceramente, porque me daba cosa utilizar las cuentas oficiales de la Escalera, que ya existían, pero era como ‘vamos a tantear primero a ver que pasa con esto’ y en 24 horas me estaba llamando Verne de El País”, nos cuenta Rosa.

Aún teniéndose que enfrentar a problemas de financiación, y con las dificultades relacionadas con poder atender adecuadamente a todas las comunidades que se sumaron -La Escalera cuenta con un kit de ‘Hazlo tú misma’, que se puede encontrar en su web, para que las comunidades puedan implantarla por su cuenta-, el éxito de este proyecto es innegable. No sólo por lo recorrido hasta ahora, sino por las potencialidades que tiene. Una comunidad de vecinos cohesionada socialmente es el primer paso para organizarse en ámbitos tan diversos como la alimentación, los suministros energéticos o las telecomunicaciones y buscar conexiones con otras iniciativas comunitarias como los grupos de consumo ecológicos. También es un primer paso para que las comunidades participen como sujetos en otras iniciativas como las que se dan en huertos urbanos o centros sociales autogestionados. Se trata de un ejemplo magnífico de como ‘hacer política’ a nivel micro y de las posibilidades de expandirlo.

 

Algunos enlaces para ampliar información sobre la Escalera:

Deja un comentario