MARCO: Periodismo Ciudadano


En este post reflexionamos sobre la actual situación en la que se encuentra el periodismo, su relación con la ciudadanía y la necesidad de encontrar espacios de colaboración entre ambos aprovechando Internet y las TIC para recuperar su función social

El periodismo, como servicio público que es o debería ser, sigue siendo una tarea más que necesaria para el progreso y el desarrollo de una sociedad que se considera democrática. La ciudadanía es el sujeto al que el periodismo debe ofrecer ese servicio público ya que estar informada es un requisito básico para el ejercicio de sus derechos e influir en el debate público. Si bien el periodismo ciudadano ya existía desde hace décadas, con la irrupción de la revolución digital estos dos conceptos se interrelacionan más que nunca. En este post vamos a ver por qué el periodismo ciudadano se ha extendido y cómo un ciudadano puede participar y contribuir en esta labor, o ejercerla directamente.

La emergencia y necesidad actual del periodismo ciudadano surgen de la crisis de los medios de comunicación tradicionales, que son aquellos que a lo largo del siglo XX coparon el panorama mediático, y se caracterizan por dirigirse a públicos masivos y producir información de manera industrial. Esta crisis generalizada, que se puede dividir en varias crisis diferenciadas (modelo de negocio, valores periodísticos, adaptación digital) tiene un factor elemental que es el que las relaciona: la pérdida de confianza y credibilidad por parte de la ciudadanía.

Si nos preguntamos a qué se debe esto, la respuesta se encuentra en el mismo sitio que si nos preguntamos acerca de por qué la ciudadanía ha perdido la confianza en la clase política, al menos en la tradicional. No los periodistas, cuya gran mayoría sufren una enorme precariedad y se dedican a esa profesión por vocación, pero sí los medios de comunicación, que se han alejado de la ciudadanía para acercarse a las élites económicas y políticas. Se han olvidado de que debían servir y defender a los que no tienen recursos ni medios para hacerlo en lugar de proteger los intereses de aquellos a quienes deberían denunciar.

Esta situación de creciente desafección con los medios de comunicación tradicionales sumado a la cultura participativa que rodea a Internet, las TIC y los medios sociales (Twitter, Facebook, Youtube, Vimeo, etc) ha formado un cóctel del que ha resultado la expansión del periodismo ciudadano. Como ya mencionamos en el marco sobre redes y activismo digital, Internet ha supuesto no solo la creación de numerosas herramientas y medios digitales, sino un cambio de paradigma. Tiene un fuerte influjo en nuestras formas de comunicarnos y organizarnos como sociedad. Aunque no toda información es periodismo, el hecho de que las TIC permitan a todo el mundo, al menos potencialmente, producir, publicar y difundir información (lo que se conoce como la ‘Sociedad de la Información’) obliga al periodismo a replantearse su papel y función en esta sociedad.

Sin embargo, dejando de lado los retos a los que se enfrenta el periodismo en general, es importante no darle todo el crédito a Internet y las TIC como si el periodismo ciudadano se hubiera creado gracias a ellas. Lo cierto es que ya a partir de la década de los ’60, de la mano de los movimientos sociales que defendían los derechos civiles, se empezó a gestar este fenómeno. Por lo tanto, se trata de un tipo de periodismo que está desde su origen bastante ligado al activismo. El objetivo era producir contrainformación que rebatiese la versión oficial de los medios de comunicación de masas ofreciendo un relato alternativo. Este relato se construía dejando a la propia ciudadanía que se expresase y se defendiese por sí misma.

A mediados de los ’90 tuvo lugar la aparición de los blogs, webs que se caracterizan por la sencillez y el bajo coste que exigen para publicar. Esta capacidad tecnológica y económica que adquiría la ciudadanía entonces para poder amplificar su propia voz supuso un crecimiento exponencial de este fenómeno mediante el surgimiento de numerosos blogs, individuales o colectivos, y la interacción entre ellos, dando lugar a lo que se conoce como la ‘blogosfera’.

Integrantes de Ágora Sol Radio en el estudio del Centro Social Seco.

Desde los primeros blogs, hasta las actuales redes sociales como Facebook y Twitter, pasando por plataformas de podcast como Soundcloud e iVoox y de vídeo como Youtube y Vimeo, encontramos una amplia variedad de medios sociales que ahora conviven con los medios de masas tradicionales. Aunque los medios sociales tienen muchos más usos que van más allá del periodismo ciudadano, sin duda es uno de ellos. Es cierto que no por tener un blog, un canal de Youtube, o una cuenta de Twitter alguien puede considerarse periodista -ciudadano-. Pero si que son herramientas que posibilitan ejercer el periodismo ‘amateur’, como el streaming, ya que dan la posibilidad de publicar y difundir el punto de vista de cada ciudadano/a sin necesidad de un medio de comunicación. Incluso facilitan la posibilidad de que un grupo de gente se organice y monte su propio medio de comunicación, como ocurrió durante la acampada en la plaza de Sol durante el 15M con Agora Sol Radio.

Además de estas prácticas en las que la ciudadanía por su cuenta da su propia versión de los hechos, también han surgido en los últimos años medios de comunicación alternativos, principalmente digitales (como carnecruda.es y El Salto), que tienen como uno de sus objetivos principales recuperar esa relación de confianza con la ciudadanía, además de implicarla en los procesos de producción de información de estos medios. Lo que parece claro, es que de una manera u otra, el futuro del periodismo pasa inevitablemente por una mayor participación de la ciudadanía, ya sea autoorganizada o encontrando espacio en los medios de comunicación ya existentes.

El director y productor de documentales Xapo Ortega nos cuenta como compagina el generar información (como realizador de no ficción) y el activismo:


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