Mis quejas a la Defensora del Pueblo: numerosas, pero… ¿efectivas?


Aquí narro mis experiencias con la oficina de la defensora del pueblo. Os cuento las quejas presentadas y si sirven para algo o no

La oficina del Defensor del Pueblo, desde 2012 afortunadamente oficina de la Defensora del Pueblo *, está en sus propias palabras: “encargada de defender los derechos fundamentales y las libertades públicas de los ciudadanos mediante la supervisión de la actividad de las administraciones públicas.” En España tenemos también instituciones análogas en las Comunidades Autónomas e incluso hay un Defensor del Pueblo Europeo, encargado de fiscalizar a las instituciones de la UE. En este post, explicamos todo esto.

La Defensora del Pueblo actúa de Oficio o ante las quejas de cualquier persona que “tenga interés legítimo”. Hay que identificarse para quejarse y tienen un plazo de un año para resolverla. Una cuestión interesante es que la Oficina de la Defensora del Pueblo tiene amplias potestades de investigación y todos los organismos del Estado están obligados a colaborar con ella y a atender sus requerimientos, peeeero, el gran problema que tiene esta institución es que los informes que emite no tienen ningún carácter vinculante, sino meramente informativo y de recomendación. Con lo que los poderes le hacen caso. O mayormente no, claro.

Tradicionalmente, la Defensora se ha ocupado también de un tema que como sociedad no nos importa y del que preferimos no hablar pero que es de capital importancia en una dmeocracia: el estado de las personas privadas de libertad e internadas en nuestros centros penitenciarios. 

Una de las fotos adjunta a una queja. En este caso son capturas de pantalla de un programa de TV.
(A la defensora se las envío con las caras)

Mi relación con esta oficina viene ya de lejos. Desde hace algunos años, vengo presentando quejas recurrentemente sobre un mismo tema: la falta de identificación visible en los funcionarios de la policía. Aquí puedes ver alguno de mis tweets donde anuncio en redes las quejas que envío. He presentado quejas sobre falta de identificación en policías nacionales, policías municipales, guardias civiles o Mossos de Escuadra y para hechos que he presenciado yo, emitidos en televisión o noticias de las que tengo conocimiento por redes. Todas con sus correspondientes pruebas.

Desde las movilizaciones del 15M mucha gente lleva ejerciendo su derecho de reunión y/o manifestación y por ello entrando en colisión con la policía, enviada a proteger a los manifestantes y garantizar que puedan ejercer su derecho reconocido en el artículo 21 de la Constitución Española, y otras veces, lamentablemente, enviada -según mi experiencia directa- para multar o incluso agredir a los participantes en las movilizaciones.

Reconozco la necesidad y el papel de la policía en el sistema político en el que nos encontramos. Es más, aprecio su tarea. Pero también es verdad que estoy harto de comprobar como en multitud de ocasiones los señores policías eluden su responsabilidad ante una posible mala práctica (o delito) al no poder ser identificados, o sea: “había allí muchos policías, uno efectivamente actuó mal, pero no lo podemos sancionar porque no podemos saber quién fue en concreto…” y además existiendo una normativa clara sobre cómo tienen que ir identificados, según recoge el Real Decreto 1484/1987, de 4 de diciembre, Naturaleza, régimen Jurídico, Dependencia, Escalas , Categorías, Relaciones de Personal y Administración del mismo, Uniforme, Distintivos y Armamento. O sea, que el derecho que tiene el ciudadano a poder protestar por el trato recibido por un funcionario en concreto se nos niega. No es raro que procesos judiciales que consideran que es delito una actuación de funcionarios de la policía, pero que quedan en nada ante la imposibilidad de identificar al policía en concreto que ha cometido los hechos. Os podría contar qué pienso de esto, y de por qué lo permiten, pero ese es otro tema, y además me podrían multar con el 37.4 de la #LeyMordaza. Voy a usar un símil, a ver si así no ofendo a nadie: Imaginad un presunto error médico en un familiar que le provoca graves secuelas de por vida. Y lo que os dicen en el hospital es que sí, que puede haber pasado algo de lo que deriven responsabilidades civiles o incluso penales, pero que todos lo médicos iban de blanco y que no pueden saber quién es el responsable, con lo que no van a investigar ni a hacer nada. Adiós. Exactamente eso es lo que sucede con frecuencia ante actuaciones policiales irregulares (o delictivas). 

Algunas de mis quejas a la Defensora del Pueblo por la falta de identificación de policías

El hecho es que en estos años he presentado multitud de quejas a la Defensora del Pueblo. Quejas de situaciones en las que yo estaba, o de terceros en otras ciudades, incluso de imágenes sacadas de un célebre programa de televisión sobre actuaciones policiales. He presentado quejas sobre funcionarios que no llevaban la placa con su número de identificación, que la llevaban boca abajo, que la llevaban tachada,… Siempre acompañadas de pruebas documentales.

 

UNA QUEJA A LA DEFENSORA DEL PUEBLO EN DETALLE

Este es un ejemplo prototípico del recorrido de una de estas quejas:

 

PÁGINAS 1 y 2 – Envío la queja denunciando la falta de identificación e indicando la fecha y lugar de los hechos (ante la imposibilidad de saberlo, en este caso aporté la fecha de emisión del programa en TV).

 

PÁGINA 3 – Adjunto las fotografías que muestran los hechos que denuncio. En los envíos a la Defensora NO tapo en las fotografías las caras de los funcionarios que no llevan la identificación. Sí oculto la identidad de los agentes para la difusión en redes. No me interesa exponer a uno en concreto sino mostrar lo habitual de esta práctica.

 

PÁGINA 4 – En un primer escrito, me Informan de que van a solicitar las imágenes originales a la cadena de TV. Supongo que para cerciorarse de su veracidad y de que no están manipuladas, cosa que me parece correcto.

En la notificación me informan de que han pedido también programas de otras fechas, correspondiente a otras quejas que formulé. De hecho, durante unas semanas estuve grabando y viendo todos los capítulos del programa para mostrar lo sistemático de la infracción. Salía, claro, a queja por programa.

 

PÁGINA 5 – Me informan de que la Dirección General de la Policía les ha informado que, efectivamente, en momentos puntuales algún funcionario no lleva la identificación, pero que no trata de ocultar su identidad (Vale, pero juraría que tengo otras denuncias de esta serie con policías sin identificar en televisión con bragas que ocultaban su rostro).

También me dicen que ha pasado mucho tiempo y que debido a ello no pueden saber por qué no llevaban la identificación. No sé que tiene que ver el tiempo transcurrido con eso, la verdad. Apuntan que puede ser un descuido o extravío. Puede. Por eso he puesto una queja cada semana. Muchos descuidos y/o extravíos. Y por último me dicen que ellos consideran prioritario que los funcionarios vayan bien identificados. Ajá… Lo consideran prioritario pero según mi experiencia (documentada en todas esas quejas) no son capaces de implementarlo. O mienten, y en realidad no ordenan nada, o sus subordinados no le hacen ningún caso. Es un hecho que regularmente policías van sin la identificación reglamentaria.

Bien. Aquí se muestra la debilidad de esta Institución. Se queja, protesta mil veces pero no puede hacer nada. Muchos policías siguen yendo sin identificación y la Defensora del Pueblo que es consciente y sólo puede quejarse. Al final sirve de poco. Más allá de la presión pública que esto pudiera generar y que fuerce a cambios leislativos o en las prácticas.

 

PAGINA 6 – Aquí se despide la Defensora indicándome que ya han hecho multitud de “recomendaciones, sugerencias, recordatorios” sobre este tema, no sé si reconociendo su falta de capacidad ejecutiva o invitándome tal vez a no protestar más que se pasan el día pidiendo vídeos y redactando escritos y que al final no sirve para nada.


Aquí tenéis los documentos completos de los que he sacado las anteriores capturas de pantalla

 

Este año voy a seguir con lo mismo. En los últimos tiempos ha habido incluso un gran avance en el tem que nos ocupa con la obligación de los miembros de la UIP – Unidad de Intervención Policial de portar un número en su uniforme. Cosa que lleva pasando años en otras policías europeas. Es interesante estudiar el cómo se ha implementado esta medida, con un tipo de letra que, a mi entender, dificulta mucho la lectura de los números. Mirad esta foto:

A muy poca distancia es muy difícil diferenciar números y letras. En esta clara foto resulta difícil diferenciar el 5 del 9 o el 1 se mezcla con la U. Muy adecuadamente el tipo de letra utilizado para los números de identificación se llama Terminator Real. Mirad cómo es:

Ahora, agrúpalos en grupos de 4, 5 ó 6 números y letras y a ver quién es capaz de diferenciar la O o de la Q o de la D. La C y la G, etc… El hecho de que hayan decidido usar un tipo de letra que básicamente no se puede leer y que asegura multitud de errores en su transcripción ha sido algo casual, supongo.

En cualquier caso me parece muy importante seguir insistiendo en este tema. Y más en el actual contexto de la aprobación de la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana, más conocida por la Ley Mordaza y que le da atribuciones a la policía en su articulo 37.4 para directamente multarte “si se sienten ofendidos”. Sí, en serio. Desde entonces, con más de 1200 multas al mes por este concepto, pocas personas se atreven a preguntar al señor policía por su número, que, ¡oh sorpresa!, en muchos casos siguen sin portar incumpliendo el Real Decreto que lo regula y así manteniendo su impunidad en numerosos casos. La mezcla de la #LeyMordaza y la impunidad de los policías a la hora de llevar su identificación hace que ya no se pueda dialogar con un funcionario. Sin duda hemos perdido con ello en calidad democrática. 

Para acabar una pequeña anécdota. En una visita que hice a la Oficina de la Defensora acompañando a un grupo de periodistas del International Press Institute, tras la reunión formal tuve la oportunidad de hablar en un apartadillo con uno de los técnicos que procesaba quejas de este tema. Me dijo que había muchísimas, y el técnico coincidía conmigo en la inacción del Gobierno o las cúpulas policiales ante la avalancha de recomendaciones de la oficina de la Defensora al respecto. Así que seguiré documentando casos y protestando una y otra vez en la Defensora del Pueblo, a ver si alguna vez pasa algo.

Iremos actualizando este otro post con las nuevas quejas.


* La Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, cesó en su cargo en junio de 2017 tras un mandato de cinco años.

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