MARCO: Redes y activismo digital


En este post explicamos como internet ha cambiado la forma de hacer activismo, ofreciendo nuevas herramientas y un alcance en las acciones y la influencia hasta ahora desconocido

A estas alturas puede resultar un tópico, pero no por ello deja de ser menos cierto. Internet ha cambiado nuestras vidas. El mundo digital que se ha abierto a su paso incide en todos los aspectos de la sociedad a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Esta conexión cada vez mas estrecha entre lo digital y lo físico hace que las posibilidades que proporciona Internet estén modificando nuestras formas de relacionarnos y comunicarnos.

Los tiempos y las distancias se han visto enormemente reducidos, podemos contactar con personas que están a miles de kilómetros de manera prácticamente inmediata. La transmisión y difusión de la información ya no es únicamente jerárquica y unidireccional. Si antes eran solamente unos pocos (medios de comunicación de masas, instituciones) los que tenían la capacidad de hacer llegar mensajes a grandes cantidades de personas, ahora cualquiera con acceso a Internet puede hacerlo directamente y establecer una vía de comunicación bidireccional, es decir, un dialogo. Al establecerse un dialogo, los ciudadanos pueden pasar de ser meros espectadores de lo que ocurre a participantes de una conversación.

La democratización de Internet y de las TIC fue posible, principalmente, gracias a los hackers, personas con altos conocimientos informáticos que fueron los que comenzaron a experimentar con la Red para aplicarla de modo que fuera útil para el resto de la población. Los hackers desarrollaron una filosofía propia basada en la utilización de Internet como un espacio descentralizado de libre acceso para todo el mundo, donde la información fluya libremente, que esté enfocado en favorecer al bien común y la auto-organización de la sociedad.

Manifestantes en Hong Kong en 2014 iluminando con sus pantallas de teléfono.

Así, la Red se convierte en un espacio propicio para que la ciudadanía se empodere y tome conciencia de su capacidad de influencia en la toma de decisiones. Internet y las TIC abren la puerta a que todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas sean potencialmente activistas, esto es, que participen activamente en el ejercicio de sus derechos como seres humanos y como ciudadanía en su conjunto. Por tanto, para el activismo la expansión de Internet ha supuesto un punto de inflexión. A lo largo de las dos últimas décadas ha ido desarrollando diferentes formas de acción online, que se engloban en lo que se conoce como ‘ciberactivismo‘. Esto es, la utilización de las herramientas y los medios digitales para realizar acciones que influyan y movilicen a la sociedad para la consecución de unos determinados objetivos. Las acciones tradicionales de protesta y reivindicación como las manifestaciones, concentraciones o pegada de carteles, ahora se combinan con otras que se originan en la Red, ya sea para desarrollarse íntegramente online o para servir como herramienta de difusión y coordinación de acciones físicas. A continuación vamos a explorar algunas de las vías más destacadas mediante las que la ciudadanía puede ‘activarse’.

 

Redes Sociales

Las redes sociales suponen un factor diferencial a la hora de que el activismo salga de sus círculos, habitualmente reducidos, y se extienda al resto de la ciudadanía. Hoy en día es innegable que redes sociales como Facebook y Twitter, con el gran número de usuarios que tienen, influye en la opinión pública. Así, los temas de los que la gente habla en redes son cada vez más difíciles de obviar por parte de la clase política. Es más, si los políticos quieren llegar a la población necesitan estar presentes en las redes sociales y difundir sus mensajes a través de ella. Por este motivo, la ‘simple’ difusión de ideas e información ya es un medio importante para hacer presión ciudadana.

Primer tweet publicado por la cuenta @acamapadasol creada en la plaza minutos antes

Esta enorme capacidad de difusión tiene una consecuencia que va más allá del fin en sí mismo que es compartir ideas e información para concienciar al resto de la población de problemas que, en mayor o menor medida, nos afectan a todos. Lo que también permite es una coordinación para la realización de acciones físicas como las manifestaciones, sentadas, etc, que mencionábamos antes, de manera prácticamente inmediata y simultánea.

El ejemplo más paradigmático se encuentra en las manifestaciones masivas ocurridas a partir de 2011 en muchos lugares por todo el mundo (Primavera Árabe, 15M en España, Occupy Wall Street en Estados Unidos, Parque Gezi en Turquía, Nuit Debout en Francia, YoSoy132 en México, etc). Algo que tienen en común todas estas movilizaciones es la utilización de los medios sociales (redes sociales, plataformas de video online, blogs, etc) como motor, tanto informativo como organizativo.

Mapa de las redes de difusión durante el 15M. Realizado por Pablo Aragón, miembro del grupo de investigación DatAnalysis15m

En el caso del 15M, sus orígenes se pueden rastrear hasta campañas surgidas en redes sociales. Uno de ellos es el grupo de Facebook ‘Estado de Malestar‘, que surgió tres meses antes del 15M y rápidamente se extendió por todo el Estado español. También es una referencia en este sentido la campaña #nolesvotes, que solicitaba que en las elecciones de 2011 no se diera el voto a ninguno de los principales partidos (PP, PSOE, CiU) como forma de protesta ante el incumplimiento de sus promesas y su falta de consideración hacia las demandas de la ciudadanía.

 

Vigilancia ciudadana

Ante el alejamiento que se viene produciendo en las últimas décadas entre las instituciones y la ciudadanía, con las consecuencias de corrupción generalizada y descontento general que ello conlleva, el entorno digital se convierte en el espacio en el que estas distancias se pueden reducir. Gracias a las TIC, la ciudadanía cuenta ahora con la posibilidad de fiscalizar y monitorear a la clase política, y arrojar algo de luz en los lugares en los que se realiza la toma de decisiones. Esta importante labor de transparencia, que ya hemos tratado a nivel institucional con la Ley de Transparencia, el Portal de Transparencia y el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, necesita indudablemente de la presión ciudadana y activista para que se lleve a cabo.

Un ejemplo de iniciativas ciudadanas de fiscalización del poder es la campaña “Adopta un Senador”, impulsada por el abogado y hacker Javier de la Cueva y por David Cabo, director de la fundación Civio. Esta acción consistió en convertir los datos que se publicaron en la declaración de bienes de los senadores que, al estar en formato pdf, no eran manejables para poder analizarlos y obtener información. Para ello, crearon un una hoja de cálculo en la que cualquiera podía transcribir los datos. De forma abierta y colaborativa, en solo cuatro días se pudo convertir toda la información.

Una herramienta muy útil que va en la misma línea es ‘Qué hacen los diputados‘, inspirada iniciativas como opencongress.com y openpolis.it. Sin embargo, no se dedica únicamente a supervisar el patrimonio de nuestros representantes, sino también su actividad. Está enfocada a recopilar toda la información disponible sobre los diputados y hacerla más accesible para el público. Trabajando también colaborativamente, permite ‘adoptar’ a un diputado y vigilar toda su actividad parlamentaria y sus apariciones en los medios de comunicación para registrarla en la aplicación.

Como último ejemplo, poletika.org es una web que vigila y presiona a los partidos políticos. Para ello, durante el periodo de mayo a octubre de 2015 observaron las declaraciones de los candidatos en materia de desarrollo, política exterior, participación, transparencia, etc, en medios de comunicación, redes sociales y las webs de los partidos. Luego, las compararon con los programas electorales para ver el grado de coherencia con sus declaraciones. Por último, durante toda esta legislatura vigilarán el cumplimiento de los compromisos y promesas que hicieron previamente.

Los tres pasos para la vigilancia de la clase política de poletika.org.

 

Peticiones y recogida de firmas

Una de las herramientas más extendidas para hacer presión desde la Red es la de las plataformas de recogida de firmas, como por ejemplo change.org y avaaz.com. Su gran éxito se debe a la sencillez con la que cualquier persona puede comenzar una campaña, únicamente es necesario registrarse, ponerle título, destinatario y descripción y ya está en marcha. Del mismo modo que es sencillo para quien realiza la propuesta, la acción de respuesta por parte del resto de usuarios tampoco requiere mayor complejidad. El resto de usuarios, también previamente registrados, solo tienen que poner su nombre, hacer un ‘click’, y también se da la opción de hacer una aportación económica. La plataforma permite la difusión de la campaña por redes sociales y hace llegar la petición al destinatario.

Estas plataformas son útiles para hacer de altavoz a las causas de personas que por sí solas tendrían grandes dificultades para hacerse oír y para sensibilizar al resto de la población sobre dichas causas. Una campaña que logre una recogida masiva de firmas llamará la atención de medios de comunicación, pondrá el tema en el debate público. Aunque de por sí no sea suficiente para arreglar el problema en cuestión, siempre puede servir de motor o de apoyo. De hecho, este tipo de campañas, al menos las que tienen éxito, suelen ir acompañadas de otro tipo de acciones como pueden ser las Iniciativas Legislativas Populares.

 

Sentadas virtuales

Otra forma de activismo online son las sentadas virtuales. Se inspiran en las sentadas ‘físicas’, una forma de manifestación que se popularizó entre los movimientos por los derechos civiles que se propagaron a lo largo de la década de los ’60. Si una sentada física tiene como objetivo ocupar un determinado espacio, para así impedir cualquier otro uso y llamar la atención sobre la reclamación que se pretende realizar, en el mundo virtual funciona de una manera similar. En este caso, se trata de recrearlo mediante lo que se conoce como un ataque de denegación de servicio distribuido (DDOS, por sus siglas en ingles). Un número lo mayor posible de activistas se coordinan para entrar a la web determinada, de manera simultánea y repetitiva, en la que se quiera realizar la protesta para así ralentizar su funcionamiento o incluso dejar fuera de servicio sus servidores temporalmente.

Como ejemplo, el grupo de ciberactivistas Electronic Disturbance Theater desarrolló Floodnet, un programa que permitía realizar sentadas virtuales a aquel que lo usase mediante la recarga rápida y automática de la web en cuestión. Se creó como protesta contra el gobierno mexicano y en apoyo del movimiento zapatista, que, por cierto, fue el primer movimiento en utilizar Internet como herramienta de comunicación política, utilizando tácticas que se conocen como “guerrilla de la comunicación“.

 

Por último, añadimos tres artículos que recopilan un gran número de herramientas digitales. Abarcan desde las más básicas (aunque también necesarias) como Whatsapp, Telegram, Facebook y Twitter, hasta otras que permiten escribir colaborativamente, debatir y tomar decisiones de manera online, o recaudar fondos, entre otras muchas cosas:

Herramientas colaborativas para pensar y trabajar en red

Diez herramientas básicas y gratuitas para la militancia (parte 1)

Diez herramientas básicas y gratuitas para la militancia (parte 2)

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